jueves, 2 de marzo de 2017

Los movimientos sociales en el contexto democrático y la garantía de la libertad de expresión

El momento de la democracia acompaña al nacimiento del nuevo movimiento social, con agendas que reflejan nuevas circunstancias sociales , incluso las formas de interacción implican intercambios y relaciones en los que podemos considerar que a mayor democracia la diversidad posibilita que se logren una serie de confluencias de partidos políticos, grupos de poder, presión y movimientos sociales. Bajo lo anterior consideramos que no debe ni creemos que una agenda altamente democratizada evapora la presencia de movimientos sociales. Por el contrario, entendemos que debemos atender las contingencias de la política representativa como factor que permite que el atributo de desempeño que un movimiento social manifiesta a partir de “... redes que pueden incluir organizaciones formales o no, dependiendo de las circunstancias...” (Della Porta y Diani, 2011: 48) le permite al MS superar la crisis de representación de intereses, a partir de una interacción directa con el tomador de decisiones: el gobierno.
De ahí que nos interese analizar qué ocurre y cómo se desarrolla esta relación en un contexto de confrontación política. Para ello retomamos las categorías analíticas de Tilly en torno del tema de la violencia, represión política, coerción, incluso identificamos la existencia de los profesionales de la violencia,  quienes en un contexto de régimen neoliberal determinan formas de acción que lesionan un modelo democrático.
Desde luego no desconocemos que en el contexto de la protesta hay tres tipos de acciones que puede realizar un gobierno a decir se destaca: acciones prescritas (adhesión a través de ceremonias de lealtad); toleradas (cuando no afectan de forma directa a los gobernantes y los recursos del gobierno); y prohibidas (suponen amenazas contra los gobernantes y los recursos gestionados por el gobierno). En virtud a las variables señaladas arriba podemos tipificar el tipo de régimen yendo de uno democrático de alta capacidad a otro no democrático de capacidad alta, a un régimen democrático de baja capacidad a otro no democrático de baja capacidad. Los tipos de régimen permiten sacar conclusiones útiles que describen formas de interacción entre el poder político y los actores sociales, destacamos las conclusiones siguientes:
             “... las actuaciones toleradas aumentan con la democracia y disminuyen con la       capacidad de gobierno . La violencia es elevada en regímenes no democráticos de          capacidad baja, alcanza cotas moderadas en regímenes no democráticos de   capacidad alta y democráticos de capacidad baja, y es reducida en regímenes             democráticos de capacidad alta.” (González Calleja, 2011)
Si leemos los tipos descritos tenemos que valorar que tanto la desigualdad incentivada o promovida desde los espacios de decisión política son generadores de violencia, es así que la desigualdad alimenta a la violencia que se convierte en un mecanismo ejecutado desde el poder vía el uso de especialistas de la violencia, quienes se colocan en las zonas grises del Estado (Auyero, ) al hacer uso de prácticas ilegales apara garantizar cierta normalidad y uso del espacio público –pensamos en la represión de la protesta, en la prohibición del uso de explanadas públicas que son claros ejemplos de acciones inhibitorias del uso del espacio lesionando de facto derechos de manifestación y de expresión por parte de núcleos poblacionales que deberían contar con la respectiva garantía de sus derechos. El objetivo de garantizar su derecho es porque la manifestación guarda un principio en el que guardar una posición crítica ante el gobierno debe reforzarse como un derecho y su ejercicio en un contexto en el que el protestante es además un individuo vulnerable socialmente.
En manos de los jueces la garantía debe ser una obligación pues


            “... proteger la expresión de los críticos del gobierno, y en especial la de aquellos    críticos que se encuentran en una posición vulnerable, merece reforzarse todavía       más en países como la Argentina [pero no sólo en México], en donde la palabra, y sobre todo la palabra pública, está distribuida de acuerdo con el dinero que cada uno     tiene...” (Gargarella,2006:29)

domingo, 30 de octubre de 2016

La designación de los Magistrados electorales

La integración del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación con el sistema de nombramiento escalonado, estipulado desde la reforma electoral de 2007  en el Código electoral, trató que la “curva de aprendizaje” en la materia no implicara un riesgo en el desempeño de la Sala Superior. En virtud de la respectiva convocatoria, así como a la fracción II del artículo cuarto transitorio de la reforma constitucional  la Suprema Corte de Justicia de la Nación presentó las siete ternas para que el Senado eligiera por el voto de las dos terceras partes a los magistrados que estarán encargados de la justicia electoral lo que resta del sexenio de Enrique Peña Nieto y gran parte del próximo gobierno. En dicha selección de los magistrados electorales se hallan por lo menos tres observaciones, pues consideramos que dan sustento a una democracia de calidad, a saber los temas son: la paridad de género en la designación de los magistrados; la designación que trascienda criterios partidistas sin menoscabo de la respectiva politización de la designación (evitar la “colonización” que los partidos promueven de cualquier cuerpo colegiado) y, finalmente que el orden constitucional se cumpla cuidando que el principio de legalidad quede garantizado.
Los tres temas referidos tienen una dinámica que requiere atención particular, se advierte que una democracia igualitaria es una práctica que más allá de garantizar la respectiva cuota de género permite remediar y a su vez,  ser la garantía contra la discriminación que de manera sistémica se reproduce en los espacios de decisión; es decir, al habilitar acciones garantes de inclusión para mujeres se promueven valores en favor de la paridad y por ende de la democracia,  incluso la Magistrada María del Carmen Alanís va más lejos al señalar que “No puede hablarse de Estado democrático de Derecho sin la participación efectiva y real de las mujeres”. Sin embargo, a pesar de que hay voces que luchan por adoptar estos criterios, en la presente integración de la Sala Superior del TEPJF , que fue aprobada el pasado 20 de octubre, sólo se incluyeron dos mujeres, situación que fue observada por la legisladora independiente Martha Tagle al señalar que era deplorable que “la Suprema Corte de Justicia de la Nación haya remitido al Senado dos ternas exclusivas de mujeres.”
Con respecto a la nominación y definición de los nuevos integrantes, los tres partidos con mayor número de senadores fueron quienes decidieron la designación de los magistrados, el criterio fue adoptado desde el pasado 18 de octubre cuando la Junta de Coordinación Política del Senado estableció por acuerdo la regla que se adoptaría en la designación de los siete magistrados del TEPJF, el PRI tendría la posibilidad de definir tres candidatos, dos por el PAN , uno por el PRD y uno más por el acuerdo de “todos” los partidos políticos.
La respectiva negociación entre tres fuerzas políticas en la Cámara de Senadores a saber, PAN, PRI y PRD, permitió una integración que para senadores de las otras fuerzas políticas excluidas (PT, independiente) se privilegió a las propuestas colocadas como “prioritarias”, alejándose de criterios de idoneidad y capacidad para ocupar el cargo, imperando el acuerdo político. Es así que con base a un sistema de veto mutuo, tanto el PRI y el PAN lograron mantener o colocar a sus candidatos, por ejemplo,  destacamos el caso de José Luis Vargas quien fue impugnado pero después de “negociar” que De la Mata Pizaña fuera elegido por nueve años, el PAN cedió en su impugnación del candidato a magistrado propuesto por el PRI. Al respecto de los criterios que determinaron la designación Jorge Alcocer ha señalado que las cuotas partidistas “fueron sobrepuestas a cualquier otro criterio de evaluación” e incluso se tomaron decisiones apelando al vínculo personal o de “cuates” con alguno de los legisladores.
Finalmente, con respecto a la duración en el cargo de los magistrados, el pasado 25 de octubre se ha presentado en el Senado la iniciativa que modifica el artículo cuarto transitorio de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación, dicha modificación fue discutida en la JUCOPO el mismo día en que se aprobó el mecanismo de designación, el 18 de octubre. Tal y como trascendió en la prensa y en la iniciativa referida arriba, se propone ampliar la duración de los magistrados que han sido designados, los magistrados que se verían beneficiados son: Felipe Alfredo Fuentes Barrera y Reyes Rodríguez Mondragón, designados por seis años, así como José Luis Vargas Valdez e Indalfer Infante González, designados por tres años. Es así que si la iniciativa procede los magistrados, entrarán en funciones el próximo 4 de noviembre, verían ampliado su período bajo el siguiente esquema: los electos para 3 años a 7 y los de 6 a 8 años. El criterio para adoptar una posible resolución en el sentido arriba expuesto apela a la estabilidad o incluso a una “necesidad histórica” como advierte María Marvan. Lo que es evidente en la propuesta es una clara violación constitucional del artículo 13 y 99, es un claro ejemplo de una ley privativa,  así también la reforma nos coloca ante una acción que atenta contra la improrrogabilidad de extender el nombramiento de los miembros de la Sala Superior como  de las salas regionales. En suma, que se impulse el decreto atenta contra la legitimidad, respetabilidad y autoridad de la Sala Superior del TEPJF e incluso podemos advertir, que si no hay una postura de los magistrados electos rechazando dicho acuerdo de la JUCOPO, obliga a evaluar si los compromisos políticos no condicionan la independencia de los magistrados así como su imparcialidad. No está por demás advertir, la propuesta violenta los principios de legalidad y de seguridad jurídica que en todo momento deben primar en toda decisión en la que el legislador está comprometido a garantizar la primacía del orden constitucional.

México en la agenda de Estados Unidos

Para Estados Unidos la relación con  México no es prioritaria; sin embargo, podemos reconocer la existencia de una agenda que ha sido recurrente entre los dos países, el tema comercial, narcotráfico y migración. Para los candidatos, demócrata y republicano, destaco aspectos de interés: revisión del Tratado de Libre Comercio, las políticas de seguridad asociadas con posibles deportaciones de líderes de grupos delictivos, así como la posibilidad de impulsar una reforma migratoria conforman una agenda que de por sí estará determinada por la capacidad de negociación del gobierno con los grupos de presión así como con congresistas que abiertamente están opuestos a impulsar cambios en este rubro. Las observaciones sobre el terreno comercial están encaminadas a establecer mecanismos de protección más que alentar una mayor apertura. Hay regiones que son más importantes para Estados Unidos en este momento: medio oriente, China y Europa.

jueves, 6 de octubre de 2016

El Sistema Nacional Anticorrupción


En la creación del SNA hay una  visión particular sobre el tema de la corrupción como un mal endémico, por ello la implementación se debe hacer sobre el eje de coordinación en la que la “soberanía normativa” de cada una de las áreas involucradas no se convierta en el motivo para la inacción. Es factible pensar en el incremento de gasto y de contratación de personal; sin embargo, no debe ser el único eje de reflexión ya que hay elementos claves como es la integración de los cuerpos colegiados y su capacidad de  decisión, la concreción de los cambios en la estructura de la administración pública tanto federal como estatal, ya que las viejas prácticas con que se reprodujeron son un obstáculo para el SNA. Una cultura a favor de la transparencia y rendición de cuentas adicionada de buenas prácticas son pilares de este nuevo tiempo en la materia.

viernes, 30 de septiembre de 2016

los gobiernos de la democracia en México

Los gobiernos de la democracia han desarrollado una forma personal de gobernar que los define de pies a cabeza y as u vez nos permite atisbar una primera explicación en dónde se fue construyendo una serie de pendientes que han tratado de ir cerrando ciclos que aun generan la atención y mediadas tanto formales como de demandas de justicia que condenen el uso privado de recursos del erario público. Cuatro rasgos son sintomáticos (Aguilar Camín, 2016), a saber:
  • El uso de recursos provenientes del bono petrolero que entregaron desde el sexenio de Vicente Fox (en su sexenio los ingresos petroleros alcanzaron 1, 058, 635 billones de dólares –es decir, un millón de millones de dólares más 58 mil 365 millones de dólares-) a los gobiernos estatales permitieron la conformación de gobiernos ricos sin que ellos asumieran un compromiso más fuerte por implementar medidas fiscales y hacendarias exitosas. Para los nuevos virreyes estatales era más cómodo regresar las funciones a la federación y esperar compensaciones por la acción asumida. El fenómeno de recentralización en materia educativa, salud, electoral y en materia de prevención de justicia son ejemplos de medidas que deben leerse como parte de una misma política impulsada desde el gobierno federal para garantizar un control que no necesariamente implicó subordinación sino en aras de un respeto del pacto federal las legislaturas locales incorporaron a las constituciones estatales los cambios impulsados desde el centro. Dichas medidas han formado un paquete de cambios que han permitido concesiones y la asignación presupuestal que ha generado por una parte la expansión del gasto público de los estados vía la asignación de recursos federales, lo que ha promovido la aparición de estados ricos con dinero ajeno, o mejor dicho con recursos excepcionales.
  • La falta de fiscalización de dichos recursos entregados a los estados y municipios generaron un modelo de dispendio con fondos que al día de hoy no se sabe dónde quedaron muchos de ellos. Los escándalos por corrupción hoy persiguen a varios gobernadores y ex gobernadores de todos los partidos políticos. La principal crítica a esta “descentralización del gasto” que permitió enriquecer las arcas estatales se sustentó en el derecho que dichos gobiernos tienen al formar parte de la federación y a la propuesta de negociación que habilitaron en el gobierno del cambio para mantener una relación tersa con los gobernadores, verdaderos operadores políticos y quienes controlaron al poder Legislativo federal con sus respectivas grupos de legisladores que conformaban las diversas fracciones parlamentarias. Sobra señalar que la trasferencia a los estados equivalió a 355 mil millones de dólares en catorce años (2000-2014). 
  • Si al escenario anterior le sumamos el déficit en la capacidad del mando tenemos un cuadro, en el que hay dos materias que sufrirán demasiado, la recaudación de impuestos y la aplicación de la ley. En materia de recaudación de impuestos la transferencia de recursos federales produjo la aparición de gobiernos con atribuciones atrofiadas, el incentivo que el gobierno federal promovió no sólo es coyuntural es una falla estructural que se demuestra cuando vemos que sólo el 16% de los ingresos en los estados son recaudados por este orden de gobierno, el resto viene de la federación. En materia de justicia el uso de la detención previa como parte del proceso de la procuración de justicia provoca que su “uso excesivo y arbitrario atrap[e] a personas inocentes en un limbo legal, forzando la capacidad de las ya superpobladas prisiones y socavando el respeto hacia el sistema de justicia penal.”(Aborn y Cannon, 2013) En virtud de lo anterior, es oportuno advertir del número de internos que no cuentan con un juicio  en México “hasta enero de 2013, 41.3 por ciento de los internos no contaba con una sentencia condenatoria.” (México Evalúa, 2014, 5)   Es por eso que el uso de la prisión como único modelo de sanción provoca que se profundice la percepción de un sistema de justicia deficitario.
  • La conformación de gobiernos débiles son producto de un sistema que ha constituido un sistema político garantista a la existencia de minorías, desde el año 1997 México adolece de un gobierno unificado que potencie las atribuciones y capacidades del gobierno en turno para posibilitar los cambios estructurales que el país ha construido con demasiados costos como hemos tratado de mostrarlos. La frágil estabilidad del gobierno tiene que resistir los embates de una oposición legislativa que no alienta una efectiva representación si no por el contrario fragmenta cualquier apoyo y por ende proyecto político que busca la aprobación parlamentaria para generar las leyes necesarias. Si a lo anterior agregamos la curva de aprendizaje que se vuelve un mal sexenal, la demanda de un servicio profesional de carrera es necesario para que el proyecto gubernamental tenga viabilidad y sustento.

Transparencia y rendición de cuentas

La política de transparencia y rendición de cuentas en México está expuesta a un contexto institucional débil que es determinado por dos fenómenos complementarios: a) alta discrecionalidad en la aplicación de las normas o leyes que regulan esta política y, b) “... las reglas formales cambian  constantemente, rara vez sobreviviendo a las fluctuaciones en el poder y a la distribución de las preferencias...” (Levitsky, Murillo, 2012, p.18) Podría advertirse que la vigencia del organismo ha ganado atribuciones y competencias como bien puede vislumbrarse a partir de la última reforma, sin embargo los alcances del reciente cambio han sido duramente criticados durante el proceso del debate legislativo, así como de su implementación.
La implementación ha implicado la modificación de leyes secundarias que se ven impactadas de manera directa, como ha ocurrido en esferas como responsabilidad de servidores públicos, ley de partidos, Ley Federal del Trabajo, entre otras. Este cambio institucional es una ruptura en la cultura a favor de la agenda de transparencia y rendición de cuentas; sin embargo son las acciones de los actores implicados en la obligación de la ley general y demás disposiciones secundarias quienes limitan los alcances de la ley al evitar bajo diverso tipo de acciones cumplir con sus respectivas obligaciones en la materia.
Las limitaciones que se despliegan, implican la caracterización de instituciones débiles en la medida de que la implementación o ejecución de la ley es acotado, tendencia que se opone a reconocer en la ley un valor que regule las acciones del servidor público y el funcionamiento del organismo o dependencia, podemos señalar que si se cumple con la ley damos certidumbre, por lo que la sanción es un mecanismo que inhibe las malas prácticas. Es así que cumplir la ley se convierte en un incentivo por los beneficios directos e indirectos que su respeto trae aparejado. 
El desarrollo institucional de las políticas en la materia en México no se han “asentado” debido al modelo que, desde su instituyente constitución a partir de 2002, aún era un modelo imperfecto pues el diseño no inició con un anclaje constitucional del organismo vigilante en la materia. 
La concreción de un órgano constitucional autónomo será desarrollado sobre la marcha, en un primer momento si bien hay acciones que buscan fortalecer y a su vez afincar como un valor público en los sujetos obligados, no fue suficiente el protagónico papel de presidencias y de cuerpos colegiados proactivos por ensanchar la agenda en la materia. El tema pendiente siempre fue la autonomía del órgano constitucional. 
Si atendemos que el cambio en la materia fue lento y gradual, nuestro interés está en la velocidad con que se suscitaron los cambios ya que podríamos apelar que, la duración temporal de la implementación de las reformas implica la importancia que el tema tiene para el gobierno en turno como parte de una política pública que es reconocida como un problema público y de interés para la ciudadanía.
Al ser un tema que demanda la concurrencia de más de un poder,  la transparencia y rendición de cuentas y protección de datos requirió de un trabajo proactivo y de un consenso ampliado entre los partidos opositores y el gobierno para lograr la respectiva modificación que superara la forma de cómo veníamos constituyendo nuestras relaciones mutuamente vinculantes con el gobierno.
Es decir, el trabajo de construcción de un modelo garante del derecho de acceso a la información demandaba no sólo, la creación de instituciones, si no asumir un pensamiento institucional que implica 

[...]más que andarse con sumo cuidado para no infringir las reglas (y, por  supuesto, muchísimo más que ser suficientemente listos para eludir posibles  imputaciones penales). Supone introducirse en el espíritu de las cosas [...],  introducirse en el modo de pensar que representan (o, dicho de otro modo,  buscarle valor a su punto de vista interno y otorgárselo). (Heclo, 2010, p.207)

El complejo avance en la materia, puede entenderse como un cambio lento y gradual, visto a la luz de Mahoney y Thelen (2010) nos permite observar cómo los actores con capacidad para modificar las leyes han realizado cambios que, no han significado la ruptura de un marco institucional, por el contrario han promovido adecuaciones que implican dos probables acciones:
a) se crean nuevas leyes que conjuntadas con las anteriores reorientan el comportamiento de los actores regulados, este cambio se convierte en un avance en la aplicación de las reglas originales pero no necesariamente hablamos de una deposición total de la ley ya que se da un ejercicio de cambios por capas o etapas, que hace creer en la perfectibilidad de la reforma constante; b) la tesis de la conversión puede ser útil en cuanto a que la interpretación de la ley varía y por ende, se sanciona bajo distinto criterio a pesar de que la ley sea la de origen.

En virtud de lo anterior, podemos considerar que los cambios del órgano constitucional han sido parte de un cambio por “capas” que ha dotado de un incremental número de atribuciones al órgano garante permitiendo vigorizar la función y competencia en la materia.

martes, 6 de octubre de 2015

Ciro B Ceballos y la élite cultural de los modernistas


Ciro B Ceballos fue miembro del grupo de los modernistas, aquel grupo que surge como reacción a la censura a los versos que José Juan Tablada había incorporado en su poema Misa Negra[1], es en suma un movimiento litetario que en oposición a lo académico, desprecia el romanticismo nacionalista y por el contrario dota a la prosa dentro del periodismo de un sentido formal de lo “bien escrito”, ofreciendo un vocabulario novedoso y aprecio por las alegorías[2]. Ciro el Mordaz o Ciro el del verbo nuevo son dos de los sobrenombres con que se referían a este integrante del modernismo de prosa caústica. Ceballos no sólo fue escritor quizás sólo quería ser reconocido como periodista, sin embargo en su primera parte de su juventud la cercanía a los escritores que formarán el grupo de los modernistas determinarán una carrera que hoy, descubrimos clave para conocer la historia de los miembros de esta corriente artística que vino a renovar las letras mexicanas.
Desde su juventud la fidelidad a la corriente literaria de los naturalistas o realistas le permitirá formar parte de la segunda generación de este importante grupo. A pesar de que como el propio Ciro lo reconoce, él no se hacía pasar por un decadentista sino como un resuelto “individualista”. Dichas frases hacían recordar las pronunciadas por Manuel Gutiérrez Nájera con respecto al debate que en el Liceo Hidalgo se desarrollaba, en 1885, en torno de las literaturas nacionales, pues el Duque Job asumía que para que una literatura (mexicana) “... tenga un carácter propio, se necesita que los literatos cuyas obras la compongan, estén dotados de poderosa individualidad... Una literatura propia no es, en resumen, más que la suma de muchas poderosas individualidades...”[3] Esas mismas individualidades que Ciro Ceballos plasma a manera de pincelazos tersos e incluso bienintencionados que habrá que volverlos a revisar después de que el propio autor los conjunta en el libro En turania a partir de un retrato individual que elabora de cada uno de sus compañeros modernistas, en dicho libro realza el interés, valor e incluso la voluntad de, en este caso, el artista para representarlo construyendo una
“... representación como construcción estética con fines psicologizantes se hace evidente cuando se observa que cada detalle (atributos, escenarios, poses, objetos asociados, símbolos) está codificado con un propósito y que incluso el paisaje de fondo suele significar la esfera de actuación pública.[4]
La pregunta en torno de la representación es básica, ¿qué trata de presentar Ceballos con los retratos que elabora de los miembros de la revista Moderna? Quizás valga la pena retomar la periodización que sobre los modernistas se han hecho para dar cuenta que Ciro B Ceballos no es ajeno a esta condición de crítica temporal, pues su obra está altamente impregnada del debate modernista antes del giro de la revista en 1903. Al respecto de estas representaciones señala Adela Pineda Franco lo siguiente:
“Estos textos e imágenes proponen nuevas formas de sociabilidad literaria, como las ensayadas en el bar construir un espacio cultural antagónico, en apariencia, a la moral pública encarnada en Doña Carmen Romero Rubio, la católica esposa de Don Porfirio, pero a la sombra de restricciones de género y mediante una marcada misoginia. Al reverso del hombre porfiriano, hacedor del espacio público y protector del privado, la revista exhibe las patologías del héroe decadente. El receptor idóneo para una revista que promueve el decadentismo, se formula sobre la base del campo europeo, y es el que lee a Barbey d’Aurevilly (Ceballos, “Balbino Dávalos” [1 Jul. 1898]: 11). Dentro de esta formulación, se erige una crítica a las prácticas lectoras de la burguesía porfiriana, a la vez que se expone la marginalidad del escritor finisecular frente al público.”[5]
Para sus contemporáneos, como Bernardo Couto, Ciro fue caracterizado como un autor “doloroso” en el que la prosa breve y concisa estuvo ya presente; sin embargo no deja de estar presente esta descripción dura, llena de referencias horrísonas. Es el mismo Couto quien señala que el primer libro de Ceballos titulado “Claro Oscuro” es “...cruel, áspero y desnudo como la carne desgarrada sobre la plancha del anfiteatro...”[6] La enérgica prosa de Ceballos de la que fue practicante y la que definió su estilo estará acompañándolo lo mismo en sus apologías o en sus textos políticos. Más cercano a Baudelaire o Émile Zolá sus preocupaciones sociales irán determinando su interés narrativo, al respecto Luz América Viveros señala “… se advierte la influencia de Catulle Mendès y de Émile Zola: en el determinismo realista al estilo de cuento de hadas macabro, y los condicionantes naturalistas...”[7] no sin antes dejar constancia de su ojo crítico y benevolente con el grupo que tras el nombre de los decadentes[8] y posteriormente modernistas trazaron una crítica feroz contra, lo que Gutiérrez Nájera señalaba, esa visión donde el arte es educador por el contrario el modernista buscaba que el arte busca la belleza y es desde ahí que propone oponer
“... a la tradición de la escuela nacionalista de Ignacio M Altamirano, al alejarse de todo dictado o sujeción temática porque ahoga[ban] el genio del poeta. Empezaba a perder vigencia la escuela nacionalista de Altamirano que veía la literatura como una expresión fiel de nuestra realidad nacional; escuela que defendió a la patria más que a los valores puramente formales, que resumió a la literatura en una belleza moral, que circunscribió al poeta a una misión didáctica de promover y difundir la conciencia nacional...”[9]
En suma, Ciro B Ceballos desde la concepción de las apologías que hace de los modernistas y que serán parte del cuerpo del libro titulado En turania trata de construir el espacio que a modo de vitrina permitió mostrar “... la identidad artística de la revista y del grupo...”[10] A manera del boulevard que describe en el apartado del mismo nombre la serie “seis apologías” publicada en la Revista Moderna, se da cuenta de la independencia del arte, asimismo nuestro autor nos hace saber de
Las intenciones de Ceballos al reunir sus diez retratos no son únicamente bosquejar a sus amigos, sus tertulias y sus salidas a los bares, narrando cómo, años antes de que el libro saliera —en esos años en los que estuvo publicando las semblanzas— cerraban filas en pos de defender una poética; en cambio, establece una relación entre el hombre de letras y el intelectual, exige que la finalidad última de la literatura no sea solo publicar libros y ser aplaudido en un cenáculo cerrado del demás mundo cultural y de la sociedad, sino hacerse crítico desde esa misma sociedad.”[11]
La ruptura con el pasado, con lo viejo, el quiebre y desagrado con los rimadores populares determinó una identidad que Ceballos presenta como un cuadro en la que el grupo es todo menos eso, no existía identidad que estuviera constituida por una corriente artística uniforme, era un grupo sin grupo, incluso Ciro Ceballos va más lejos al sentir repugnancia por los maestros “...no podíamos tener discípulos...”[12] para nuestro personaje a lo más había una fraternidad psicológica, incluso José Juan Tablada habla de “... un parentesco fisiológico, una idoneidad psíquica que únicamente compartían ciertas idiosincrasias nerviosas, ciertos temperamentos hipertestesiados.[13] Una fraternidad que se extendía desde las oficinas de la Revista Moderna pasando por la casa de Valenzuela hasta ocupar su verdadero nicho el bar.
Segunda parte...
Al respecto Ciro B Ceballos señala que los modernistas tenían un centro bifronte por un lado era Jesús Valenzuela “... cuya casa, como dicho queda, frecuentábamos  los domingos; más los lugares de nuestra asistencia habitual era el Salón Bach y la Cervecería de la Palma, establecimientos frecuentados por alemanes, por ser no solamente germánica la cocina, sino excelente la calidad de la cerveza.”[14]
Podemos reconocer la centralidad de estos dos lugares al retomar la biografía de Rubén M Campos quien señala  que su generación dividía su tiempo ocupando la mitad del mismo en estancias en la oficina de la Revista, la cual fue rentada por Jesús E Valenzuela en la esquina de Plateros y Bolívar “... adonde procedió a llevar magníficos muebles y preciosos cuadros, tapices, mármoles y bronces de su casa; y de noche a la mañana apareció la revista instalada en una espléndida casa señorial a la que se ascendía por amplias escaleras coloniales, y a cuyas salas se entraba sobre espesas y muelles alfombras para descansar en amplios sillones y en espléndidos divanes en dolce far niente...”[15] es así que se descansaba de las actividades que realizaban en el bar en la oficina y viceversa. El bar como las comidas en casa de Jesús E Valenzuela tenían por principio la cortesía y la generosidad que provenía del compartir la copa, es así que podemos pensar que los quince comensales recurrentes a la casa de San Pedro de los Pinos o en Tlalpan del poeta Valenzuela
“...entre quienes destacaban Tablada, Nervo, Dávalos, Couto Castillo, Ceballos, Ruelas , Gedovius y Campos ... [después de comer y beber vino francés y/o coñac se veían envueltos] en una sabrosa charla sobre arte y literatura. Todavía se practicaba el arte de la conversación en esos encuentros de intelectuales, quienes se distinguían por su epicureísmo.”[16]
La presencia de Jesús E Valenzuela es de suma importancia para la concreción de la Revista Moderna esfuerzo editorial que en su primer número tuvo a Bernardo Couto como “desfundador” quien se había dado a la tarea de buscar los recursos, y los cuales fueron proveídos por una herencia familiar, es así que el dinero llegó y el “primer número de la Revista Moderna, quincenal con dieciséis paginas, vio la luz pública, sufragando los gastos el gosse.”[17] De esta manera el proyecto literario que José Juan Tablada había confeccionado y a la que invitaba a sus “... compañeros Jesús Urueta, Balbino Dávalos, Alberto Leduc, Francisco de Olaguíbel y José Peón del Valle, en la que se refirió a la creación de una revista moderna...”[18], se concretó cinco años más tarde a aquella invitación publica del poeta Tablada, pues es el 1 de julio de 1898 cuando apareció el número uno que fue financiado por Bernardo Couto.  Ciro B Ceballos no sólo nos permite saber de la materialización de la publicación si no de los entuertos y desconfianza que miembros de los modernistas tenían con respecto a la capacidad económica del primer promotor y agente financiador de la Revista tanto Alberto Leduc como Jesús E Valenzuela dudaban de que la fortuna de Couto y sobre todo la familia del autor de Asfódelos le permitieran financiar una revista literaria. Rápidamente el segundo número fue acogido por Valenzuela quien además de financiar el proyecto literario fue también el director, al respecto Ceballos señala que la dirección fue otorgada al también poeta y mecenas por la votación unánime de los redactores, comité del que nuestro personaje era miembro. La llegada de Jesús E Valenzuela al modernismo está envuelta en su solvente nivel económico y a su “...quehacer como promotor y director de la Revista Moderna. Generoso favorecedor de sus mosqueteros malditos, como lo llama Vicente Quirarte, compartió la inquietud de cambio en la expresión literaria con la que comulgaban los modernistas. Brindó su apoyo a los nuevos escritores, quienes, en muchos casos, no dudaron en dedicarle sus cuentos o poemas.”[19]
Los tumbos que la publicación durante su nacimiento fueron claroscuros pues si para el primer número el problema financiero permitió la llegada de Valenzuela el deceso de la esposa del poeta permitió que el hacendado Jesús Luján asumiera la empresa de financiar la Revista.
Al respecto Adela Pineda Franco da cuenta de las dificultades que la Revista tuvo en materia de financiamiento, así como el importante papel que Jesús E Valenzuela, Jesús Luján y Ramón Corral ocuparán en materia financiera, en tres etapas distintas respectivamente.
“... En un artículo que conmemora sus diez años, los redactores señalan que no pudieron apoyarse en sus subscriptores durante la primera época, sino “en su propio esfuerzo” (Ag. 1908: 323-35). El mecenazgo y el subsidio fueron entonces imprescindibles. Así lo documenta en sus memorias el director de la revista, Jesús E. Valenzuela (123-35). Este personaje prototípico de la cultura porfiriana dada su incursión ejemplar en la vida pública del régimen (confidente de poetas, de políticos y de millonarios; diputado y terrateniente [Quirarte 21]), no sólo fungió como el principal agente mediador entre el licencioso bar de los decadentistas y el foro de las buenas costumbres porfirianas, sino como promotor financiero al negociar el mecenazgo del millonario Jesús Luján y el subsidio de Ramón Corral, ministro de gobernación.”[20]
Los años en que Ciro B Ceballos estuvo ligado al grupo de los modernistas le permiten publicar tres libros que compilaban una serie de cuentos Claro-obscuro (1896), Croquis y sepias (1898) y Un adulterio (1903) que destacaban por “... introducen imágenes asociadas con los paraísos artificiales, crímenes, perversiones y personajes con estados alterados de conciencia. Las tesis de algunos de sus relatos, muy semejantes a las de Couto Castillo, deja entrever la idea de la transgresión como una vía al conocimiento. "Los cuentos de Ceballos -afirma Emmanuel Carballo-, de ascendencia francesa, son refinados y crueles, y la actitud del autor frente a la historia que narra es rebeldes y desencantada".[21] En su obra incorpora la propuesta estilística del decandentismo, sin que quede exento en su propuesta literaria la denuncia hacia la dictadura. En sus textos sobre todo sus memorias “están ahí las represiones del porfiriato, las injusticias sociales, el abismo económico entre ricos y pobres, la manipulación ideológica, la doble moral, la persecución política.”[22]
Cabe destacar que la prolífica pluma de Ciro B Ceballos no sólo le permite la creación de los libros de relatos durante el último quinquenio de la década del siglo XIX, pues según consta para octubre de 1899 ya había concluido la primera versión de En Turania, sin embargo estaba en espera de editor. El propio Ceballos señala en una nota incluida al final de la obra que ha sido editada por Luz América Viveros, la advertencia del autor señala lo siguiente
México, octubre 4 de 1899
“La circunstancia de hallarme preso en la Cárcel de Belén con motivo de una persecución periodística hizo que las últimas partes de este libro no pudieran ser corregidas con el detenimiento debido.
El buen juicio del lector suplirá los errores más notables.”
                                                                                                         C.B.C.[23]






[1]Y celebrar ferviente y mudo,
sobre tu cuerpo seductor,
lleno de esencias y desnudo
¡la Misa Negra de mi amor!”
[2] Cfr. Carlos Monsiváis, “1 El Modernismo”, en Monsiváis, Carlos, La cultura mexicana en el siglo XX, México, editorial El Colegio de México, 2010, p. 15-20
[3]Manuel Gutiérrez Nájera, “Literatura propia y literatura nacional” en La construcción del Modernismo. Antología, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2002,  p. 86
[4] Luz América Viveros Anaya, “Retratos literarios para una galería del modernismo mexicano” en Ceballos, Ciro B, En turania. Retratos literarios (1902), México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2010, p. XXII
[5] Adela Pineda Franco, “Más allá del interior modernista: el rostro porfiriano de la Revista Moderna” en Revista Iberoamericana, vol. LXXII, núm. 214, enero-marzo 2006, p. 156, http://goo.gl/tNvCNS, consulta realizada el 1 de octubre de 2015
[6] Bernardo Couto Castillo, “oro y negro”, en Cuentos completos, libro digital
[7] Luz América Viveros Anaya, “Panorama mexicano: memorias de un escritor modernista en la ciudad de México” en Ceballos, Ciro B, Panorama mexicano 1890-1910 (memorias), México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2006, p. 17
[8] El decadentismo “consiste en el refinamiento de un espíritu que huye de los lugares comunes y erige Dios de sus altares a un ideal estético que la multitud no percibe, pero que él distingue con una videncia moral, con un poder para sentir lo suprasensible, que no por ser raro deja de ser un hecho casi fisiológico en ciertas idiosincrasias nerviosas, en ciertos temperamentos hiperestesiados...” Pílades (José Primitivo Rivera Fuentes), “Borrones, I. Decadentismo” en La construcción del Modernismo. Antología, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2002, p. 12e002, p. 125sidad Nacionalrviosas, en ciertos temperamentos hiperestesiadose cancelaci
[9] Luz América Viveros Anaya, “Retratos literarios para una galería del modernismo mexicano” en Ceballos, Ciro B, En turania. Retratos literarios (1902), México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2010, p. XVIII
[10] Luz América Viveros Anaya, “Panorama mexicano: memorias de un escritor modernista en la ciudad de México” en Ceballos, Ciro B, Panorama mexicano 1890-1910 (memorias), México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2006, p. 22
[11] Raúl Cruz Villanueva, “Reseñas. Ciro B Ceballos En turania. Retratos literarios (1902)” , en Revista Literatura Mexicana, vol.23 no.1, México, ago. 2012, http://goo.gl/gFLcTx, consulta realizada el día 29 de septiembre de 2015

[12] Ciro B Ceballos, “La Revista Moderna” en Ceballos, Ciro B, Panorama mexicano 1890-1910 (memorias), México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2006, p. 367
[13] Belem Clark de Lara, Ana Laura Zavala Díaz, “El Modernismo mexicano a través de sus polémicas” en La construcción del Modernismo. Antología, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2002, p. XXI
[14] Ciro B Ceballos, “La Revista Moderna” en Ceballos, Ciro B, Panorama mexicano 1890-1910 (memorias), México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2006, p. 388
[15] Rubén M Campos, “Nuestros escritores de antaño hasta 1900” en Campos Rubén M, El bar. La vida literaria de México en 1900, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2013, p. 39
[16] Serge I Zaïtzeff, “Prólogo”, en Ibid., p. 20
[17] Ciro B Ceballos, “La Revista Moderna” en Ceballos , Ciro B, Panorama Mexicano 1890-1910. (Memorias), México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2006, p. 371
[18] Belem Clark de Lara, Ana Laura Zavala Díaz, “El Modernismo mexicano a través de sus polémicas” en La construcción del Modernismo. Antología, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2002, p. XXIV
[19] S.A., “Jesús E Valenzuela” en Prosa Modernista, página digital, http://goo.gl/thk2z1, consulta realizada el 2 de octubre de 2015
[20] Adela Pineda Franco, “Más allá del interior modernista: el rostro porfiriano de la Revista Moderna” en Revista Iberoamericana, vol. LXXII, núm. 214, enero-marzo 2006, p. 158, http://goo.gl/tNvCNS, consulta realizada el 1 de octubre de 2015
[21] “Ciro B Ceballos” en El cuento mexicano en el Modernismo, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2006, p. 215
[22] Luz América Viveros Anaya, “Panorama mexicano: memorias de un escritor modernista en la ciudad de México” en Ceballos, Ciro B, Panorama mexicano 1890-1910 (memorias), México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2006, p. 14
[23] Ciro B Ceballos, En turania. Retratos literarios (1902), México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2010, p. 213